jueves, 28 de abril de 2022

domingo, 19 de agosto de 2018

VIRUS

Hasta el silencio causa dolor y ensordece ciegamente,
pero para defenderse tuvo que beberse todo,
solo veía cielos partidos, un cáñamo sin flores,
y sus espantos danzando como espíritus.
Antigua tierra que comes vida, pero vomitas
serpientes, siempre estás con dolores de parto
y siempre parís gametos no fecundados.
Buscan tus plantas sagradas, guardas historias
en medio de plantas maestras, buscan en el cielo
estando en el cielo, y buscan la tierra estando en el cielo.
Hombres y mujeres hacen fila para ser inyectados de
un virus llamado vida, muchos son muerte, porque
siempre mata al otro, y cada uno se van matando.


daniel alaniz
argentina 2018

domingo, 10 de septiembre de 2017

CUERPO DE NIÑA.








La rosa se ha secado, un poco de oscuridad y tu alma tendrá la quietud, dejas de buscar el viento en los árboles, una lágrima tuya escapa de tus tristezas. Duerme niña, que las horas se consumen en tu cuerpo, las alucinaciones  se reinventan en tu mente, y la teta de tu madre dejó de sangrar. Duerme que te esperan días de alegrías, noches de fascinación, también algún día serás madre, algún día tu cuerpo sangrará cuando te amen.

sábado, 9 de septiembre de 2017

Ningún Dios









Miro hacia las inmensidades, huellas y nombres se van perdiendo de mi vista, un niño se cruza por mis imágenes, no busca a su madre solo busca en cuento que lo haga olvidar que perdió su inocencia.
Mendiga cuerpo y sangre, mendiga un eterno regreso a una paz que nunca vivió. La sonrisa de oreja a oreja, ficticia, maldita sufriente, un sacerdote que sigue con su misa negra, y el niño que ya no cree en ningún dios.

viernes, 12 de febrero de 2016








   

-Bebo el agua de una soledad oprimida,


no busco bendiciones de sacerdotes ateos,
las palabras veneno indecible, que pronuncian
olvidos, rencores, nombres, deseos, nombres,
rencores, nombres, un nombre.
¿Cuál es el destino que espero en 
las tardes de recuerdos?,
¿cuántas tardes decidí quedarme?.
Mi silencio es un grito extremo de
inocente suplicante,
soy como el preso de Kafka, que se pone
él solo la soga al cuello,
soy ese niño al que nunca lo han amado.
Yo, no soy yo, soy una palabra ciega
que el abismo escribió en mi cuerpo.