sábado, 9 de septiembre de 2017

Ningún Dios









Miro hacia las inmensidades, huellas y nombres se van perdiendo de mi vista, un niño se cruza por mis imágenes, no busca a su madre solo busca en cuento que lo haga olvidar que perdió su inocencia.
Mendiga cuerpo y sangre, mendiga un eterno regreso a una paz que nunca vivió. La sonrisa de oreja a oreja, ficticia, maldita sufriente, un sacerdote que sigue con su misa negra, y el niño que ya no cree en ningún dios.