sábado, 4 de octubre de 2014

"Me volví loco con largos intervalos de horrible cordura." -Edgar Allan Poe.

--Primero una noche de otoño que me bebí
cuando hacía un poco de frío,
y caminaba por un infierno de hojas con mil
demonios que me llaman por mi nombre.
Por favor señor; señora, ¿tiene un cigarrillo a
una moneda para darme?.
Dentro de un momento me llevan a dibujar
la pared de mi claustro con las manchas de
humedad.  Cuando te recuerdo creo que ya
estoy bien, pero me digo cómo iré al espacio
para amarte...
Un cigarrito por favor, que no tengo ropa
todas las noches me atan, y me inyectan
el veneno que me paraliza.
No me encierren que loco no estoy!.


---Te aman, aunque los ríos se congelen,
te amo aunque no haya mas noches,
pero a la velocidad que vas,
las rutas no tienen compasión,
no corras en busca de un amor,
nena, y para de llorar, por el
que has matado.
En medio de sus jadeos, sabías que
él te engañaba, y planeaste su muerte.
Nena a tus catorce años tu vida es
una herida. Nena no llores que te están
buscando para encerrarte.
No te mientas aún no entiendes el amor.


----Palabras rotas que emergen desde un ayer lejano,
pero si piensas en tu interior, quedas sin aliento,
hojas, sueños, palabras, que te dejan sin sensaciones que
es el subir a una vida que te atraviesa cada momento, y no
importa cuantos clavos tengas en tu cabeza, no puedes
imaginarte en la pradera con sus pechos desnudos a cielo
abierto.
No importa si las angustias tienen vida propia, solo que
si dejas una ilusión en sus manos no habrá retorno,
no puedo disimular la sonrisa de esta angustia.
Pero que no llego a sus sensaciones, llantos
y cegueras,  nacer y buscar, dolor y recuerdos,
empieza una tarde de ojos perdidos, donde las
miradas quedan lejos.