--Primero una noche de otoño que me bebí
cuando hacía un poco de frío,
y caminaba por un infierno de hojas con mil
demonios que me llaman por mi nombre.
Por favor señor; señora, ¿tiene un cigarrillo a
una moneda para darme?.
Dentro de un momento me llevan a dibujar
la pared de mi claustro con las manchas de
humedad. Cuando te recuerdo creo que ya
estoy bien, pero me digo cómo iré al espacio
para amarte...
Un cigarrito por favor, que no tengo ropa
todas las noches me atan, y me inyectan
el veneno que me paraliza.
No me encierren que loco no estoy!.
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