déjame atraparte en las colinas, tomar de tu miel acida y vivir
solo una vez, atrapar la luz que cae en la tarde de un corazón
quebrantado y observar sus latidos.
Encontrarme solitario en casas abandonadas, y te aferras a mi
dándome tu calor de éxtasis.
Atrapé la tarde más tarde del mundo, y la hice mía, le di un
nombre, la amé con amor de cielo, rompí sus cuerdas y desvanecí
sus momentos inertes.
Solo quedan un su mente sombras de no nacer, viejas cosas que
encierran los recuerdos y se tienen o no pero están
palpitando sin reservas, y yo soy un recuerdo, un recuerdo mío y tuyo
y tú eres un recuerdo, un recuerdo olvidado.
Queda un dejo de nostalgia que en cada momento aparece sin que
pueda entenderlo, esta escondido en el rincón más profundo
y late con vida propia, dejando al descubierto todo lo que uno
trata de esconder.
Y me escondo de mi mismo, pero aflora en mí, está tan presente,
tan conciente en mi que es parte
de mi esta melancolía de vida.
SOSIEGO.
Llena horas y mi
preguntó en mi cuarto, la búsqueda es propia
sin intermediarios,
nadie llena, ni nadie da un sosiego que alivie
heridas
inexistentes.
ATRAPADO
Y en el espacio que
perdí, me encontré, y me puse un nombre,
alguien estaba
conmigo,
alguien abrió la
puerta de mi celda,
mi corazón no se revela
contra ella, solo contra el encierro que
me atrapa pero tengo la palabra
MIEDO
Buscando la clave de este escenario,
un manto de incierto se encubre en el
horizonte.
El reflejo de un día que no tiene horas
se avecina, ya estoy y vacilo.
ECOS DE UNA SALIDA
Ella juega con sus sonidos, y llora para
encontrar a alguien,
pero el juego de la vida le deja en su mente
ecos de una salida,
pierde sus días entre ilusiones y sus manos
desdibujan lo dibujado.
SIMPLEMENTE MAÑANAS DE
BUSQUEDAS.
Toda mañana es nueva en la búsqueda de las
horas que sin sentido se
ahogaron en el lejano llano de cuentos y
estrofas que entonan las mandrágoras
sedativas.
Y queda solo en el viento el susurro de seguir
hasta que todo tenga sentido.

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