con la poca luz que me llega, en una de las manchas
veo tu rostro. Una cama desecha, sola, una pequeña
ventana para no morir. No veo el jardín ni las flores,
y tanto tiempo en este hueco, creo que estoy vivo,
cada vez que siento ruido metálico empiezo a temblar,
porque sé que me vendrán a atar en la cama.
Entre chaleco de fuerza y mi cuerpo, solo dolor.
No puedo moverme, estoy mareado, y todo me da
vuelta, alguien grita.
Aquí no existe el amor, ni la belleza,
solo tratando algo, saber quién soy,
y que hago acá. Si soy el visionario
del rey. Digo el rey me manda a atar.
Una noche más de calamidad, de plagas
y serpientes, ya no puedo pensar.
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